Marzo 2017

 

El sueño

Un punto fijo del día del monje es 3:15 a.m. Es entonces cuando el Hno. Charles se apoya sobre un timbre eléctrico fuerte que funciona como un timbre de puerta. Él lo toca como veinte veces, como un Trick-or-Treater super-entusiasmado en Hallowe'en. Esta es la señal, llámala la alarma, que se supone que despierta a los hermanos de su sueño, dándoles 15 minutos para llegar a la Iglesia para orar las Vigilias del oficio divino a las 3:30. Yo digo "se supone" porque, al igual que el mismo Hno. Charles, muchos de los hermanos ya se han levantado. Algunos están orando, otros están leyendo, otros están tomando una primera taza de café que ha sido hecho por el P. Neil quien se levantó antes de ellos para prepararlo. De alguna manera, oficialmente, para las 3:15 de la mañana, todos los monjes se han levantado de sus camas y de su sueño. Pero ¿qué sueño? Lo mas temprano que alquien podría haber llegado al cuarto habría sido a las 8:00 p.m. de la noche anterior. Pero para llegar a la cama a las 8:00 tendría que ser bastante rápido y disciplinado, y es evidente que pocos de los monjes son rápidos, dejando a un lado cualquier comentario sobre lo disciplinado que somos. Pero si llega a la cama a las 8:00 p.m., y se queda dormido inmediata-mente, y durme profundamente toda la noche, al final hubiera acumulado 7 ¼ horas de sueño. El hecho es, sin embargo, que creo que la mayoría de los monjes están un poco privados de sueño. Se pueden tomar una siesta rápida después de la comida del mediodía, pero por lo general dormir en el día hace que sea más difícil dormir profundamente en la noche. Uno se acostumbra a ello—o no lo hace. Pero el deseo de poder tener un poco más de sueño es un compañero bastante constante para de la mayoría de los monjes. Pero como solía decir mi madrina Fran, "tendrás la eternidad para dormir cuando te pongan en Santa Cruz." Santa Cruz era el cementerio. Por lo tanto, el monje es un hombre que está más interesado en permanecer despierto que quedarse dormido. El Hno. Carlos ayuda, al igual que el café del P. Neil.

Fr. Mark

 

 

Author: Fr. Mark Scott

Tags: el sueno,

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Fr. Mark

Abbot